Tips de Belleza – María Roa / ¿Qué Es La Autoestima?

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María Roa

¿Qué Es La Autoestima?

La autoestima es la forma en que cada una se valora a sí misma, la suma de cómo se siente respecto a su apariencia, a sus habilidades, a su conducta, cómo integra las experiencias del pasado y cómo se siente valorada por los demás. Es nuestro mundo interno al completo.Tips de Belleza1

La autoestima no es voluntaria, espontánea o natural, proviene de las condiciones de vida y de lo que cada una ha experimentado al vivir su vida.

Por lo tanto, la autoestima no es individual, sino social. Las mujeres partimos de una valoración social inferior que la de los hombres y por esa razón, la baja autoestima se encuentra más frecuentemente en mujeres, especialmente en aquellas que han crecido en una familia con roles tradicionales, donde se dan a menudo los malos tratos psicológicos a todos los miembros del género femenino. En muchos casos la situación suele ser:

Madres mártires, quejas, reproches, lágrimas, amenazas de enfermar…

Padres dictatoriales estrictos, amenazantes, furiosos, hipercríticos…

Los maltratos no sólo son físicos, sino también psicológicos: silencios, posturas, gestos, actitudes, expresiones, tonos de voz y miradas significativas o incluso negación de la mirada… Todas estas formas de maltrato interfieren y condicionan nuestra autoestima. De hecho, está comprobado que la peor secuela psicológica de las víctimas de malos tratos es la baja autoestima que padecen y que llega a hacerlas perder su propia identidad.

¿Cuándo y cómo se forma?Tips de Belleza

A partir de los 5-6 años es cuando empezamos a formarnos una idea de nosotras mismas y esta primera valoración está basada en la forma en que nos valoran los mayores (padre, madre, maestros, etc.) Por lo tanto, es la familia, sus modelos y sus tabúes la primera influencia en la forma en que percibimos a nuestro propio ser. Más adelante, en la adolescencia empezamos a valorarnos con criterios culturales: cánones de belleza, valor, osadía, capacidad para controlar a los demás, etc. Y estos criterios no son casi nunca favorables para las mujeres, de forma que es más común encontrar a mujeres con autoestima baja que a hombres, aunque éstos se hayan criado en el mismo ambiente e incluso en el mismo entorno familiar.

Aprendimos lo que vivimos

Si de niñas vivimos:

Una crítica constante de nuestros hechos, de nuestro aspecto físico, de nuestras capacidades o de nuestro comportamiento, aprendimos a condenar a otros.

En un medio hostil donde se nos minusvalora, aprendimos a pelear.

En un ambiente dominado por el miedo, aprendimos a vivir temerosas.

Si fuimos objeto de lástima por nuestro aspecto físico o por la falta de capacidades intelectuales, aprendimos a sentir lástima de nosotras mismas.

Si nos ridiculizaron, aprendimos a ser tímidas.

Si crecimos en medio de la envidia y de la vergüenza, aprendimos a ser envidiosas.

Porque todas las personas necesitamos:

Sentirnos seguras.

Ser amadas y aceptadas incondicionalmente.

Formar parte de un grupo.

Sentirnos aceptadas por como somos, reconocimiento y aprobación.

Ser autónomas, tener capacidad para escoger nuestras opciones.

Que potencien nuestras capacidades y que no las limiten continuamente encasillando nuestra actividad vital en función del sexo.

Y cuando estas necesidades básicas para nuestro correcto desarrollo emocional no se cumplen, crecemos con una serie de carencias que repercuten negativamente en nuestra concepción de nosotras mismas. APRENDE A VALORARTE POR QUIEN ERES

Barreras de género en la autoestima de las mujeres

Sufrimos la primera discriminación de género por el sexo al nacer. Muchas mujeres no han sido aceptadas porque su familia esperaba un varón en su lugar.

El primer mundo conocido ya está marcado al nacer por el estigma de género, así también lo están la construcción de la identidad y el desarrollo de la subjetividad.

Una segunda discriminación personal ocurre frente a los hermanos o frente a hombres con autoridad como el padre.

Otras mujeres consideran que ha sido después, en el ámbito público donde han percibido la discriminación de género: en el trabajo, en ciertos niveles educativos, servicios estatales (de educación, de salud, de seguridad), la política, los deportes, la cultura y las artes, la calle, los medios de comunicación y las religiones fundamentalistas.

Las mujeres somos nombradas y tratadas en segundo término.

Recibimos una educación basada en el control, la dependencia, la culpa y el miedo. Nos educan para servir a los otros sin tener en consideración a nuestro propio ser.

Y esta educación repercute en problemas de inferioridad, inseguridad, desconfianza e impotencia, es decir, en una baja autoestima.

Causas de la baja autoestima de las mujeres

Se debe a la posición política de segundo sexo.  A la violencia de género.A la falta o pérdida de derechos fundamentales.A la pobreza de género (explotación económica).  A la sobrecarga de vida y doble esfuerzo para casi todo (doble jornada, actividades simultáneas y contradictorias).  A la falta de oportunidades en la vida pública.  A una educación centrada en encontrar al hombre de nuestra vida y pasar de depender del padre a depender del marido.  Al constante roce social misógino y antifeminista que nos exige realizar acciones defensivas, demostrativas o asertivas de género. A que somos evaluadas a partir de los mitos (esposa, madre y ama de casa perfectas…).

Síntomas de la baja autoestima

Ataques de ansiedad.

Repentinos cambios de humor.

Sentimientos de culpa.

Reacciones exageradas.

Hipersensibilidad.

Ver siempre el lado negativo de todo.

Sentimientos de impotencia.

Impulsos autodestructivos.

Autocrítica dura y excesiva.

No saber poner límites a la gente (no saber decir no) por un deseo innecesario de complacer.

Hipersensibilidad a la crítica de los demás.

Indecisión crónica.

Perfeccionismo, autoexigencia esclavizadora. Tratar de ser siempre la mujer diez.

Culpabilidad neurótica, se juzga y condena por todo, incluso por cosas ajenas.

Hostilidad, irritabilidad a flor de piel.

Tendencias defensivas, un negativismo generalizado y una falta de ganas de vivir