Los Deportados, Los “nini” Y Los “sí-no”

Editorial - Los deportados, los “nini” y los “sí-no”Los Deportados, Los “nini” Y Los “sí-no”

Eulogio Santaella

Nuestro futuro como nación, a corto y largo plazo, depende sustancialmente de abordar y superar eficazmente la tragedia de nuestros “nini”, jóvenes que ni estudian ni trabajan. Ese drama humano se magnifica con la existencia de los “sí-no”, que sí estudiaron pero no encuentran trabajo. Para garantizar paz social y armonía productiva debemos afrontar y resolver, sin hipocresía ni dilación, esa insostenible realidad.

La Asociación Ex–Actec Dominicana, inspirada por el nunca bien llorado Miguel Gil Mejía concibió e implementó un plan de becas para que jóvenes sobresalientes, de escasos recursos económicos estudiaran en el Tec de Monterrey. La Asociación, liderada por Miguel, con apoyo básicamente privado, captó y aportó recursos para cubrir costosas matrículas y manutención de los estudiantes. Todos fueron merecedores del apoyo recibido, graduándose con altas calificaciones.

Ahí terminó el ensueño. Parte de esos egresados, formados al nivel del primer mundo, salieron del país porque aquí no encontraron empleo. Ingenieros Electrónicos, de Sistemas y en Mecatrónica hoy residen fuera, contribuyendo a mejorar sus países de acogida. Legiones de los “sí-no”, trabajan en otras naciones, pero el fenómeno es insoluble para miles de egresados de nuestras universidades, no asimilados por la estructura productiva local, y que tampoco han podido salir para trabajar fuera. El problema es antiquísimo. Al evadirlo, la crisis se agrava peligrosamente cada año.

Trujillo, declarando “Mis mejores amigos son los hombres de trabajo”, aplicaba la “Ley contra la Vagancia” a los “nini” y a los “sí-no”, enviándolos a laborar forzosamente en fincas suyas o de socios. Balaguer escribió que Trujillo “Gobernó durante más de treinta años con una máscara que nunca apartó de su rostro”, “utilizó la simulación hasta para engañar a sus propios hijos”, “fue siempre un gran histrión y un simulador consumado”.

En enero 23, 1932 inaugurando el Ateneo Dominicano Trujillo, histriónico, leyó el discurso “Crisis de las Profesiones Liberales” planteando “… esta amarga realidad que viene propagándose incesantemente: crisis de profesionales liberales por falta de clientela. ¡Qué de birretes y togas sin destino!”. “Es este un problema que ha ocupado la mente de no pocos economistas en aquellos Estados en los cuales las profesiones han sobrepasado los términos de la necesidad que hay que satisfacer y caído en el parasitismo”. “Así como en determinados países el número de soldados es proporcional al de sus habitantes, la misma correspondencia debe haber entre la capacidad de la población y de riqueza y de los que ganan títulos universitarios”.

Simulador, con dos años en el poder, la soldadesca ya había aumentado desproporcionadamente. A 87 años del discurso, cada nuevo “sí-no” hace crecer numéricamente los “nini”. Muchos esgrimen como coartada que no estudian porque tampoco conseguirían trabajo, aunque hubiesen estudiado. Esta espiral pauperizadora, retroalimentada exponencialmente, propicia un caldo de cultivo generador de delincuencia, convirtiendo una mínima parte de jóvenes carenciados en microtraficantes de estupefacientes, o atracadores hurtando celulares con efectos devastadores.  Si una alta proporción de los “nini”  decidieran, por sí mismos, o fueran instigados a delinquir, el país sería invivible.  Danilo Medina, medroso, intenta evadir su culpa personal expresando que delincuencia, violencia, inseguridad las provoca una supuesta influencia malsana de extraditados desde Norteamérica, en lugar de admitir que son autogeneradas localmente por acciones y omisiones básicamente de Gobiernos peledeístas.

Un simplista enfoque desintegrador consistiría en sugerir, pura y simplemente, que los acomodados dejen de instalar rejas en sus hogares, y poner a los “nini” bajo rejas. No existen blindajes de hierro inexpugnables para la violencia e inseguridad creadas por el actual modelo económico-social excluyente, que debemos erradicar. Tanda extendida y ciertas ayudas asistencialistas coyunturales, no eternas, son necesarias, pero no suficientes para afrontar eficazmente la  pobreza crítica, los “nini” y  los “sí-no”. Frei Betto le renunció a Lula de “Hambre Cero” porque un proyecto originalmente emancipatorio degeneró en un proyecto de poder del PT, burdamente copiado por el PLD.   A marginados se les predica que un carnet morado, y apoyar la reelección continuista,  garantizarán su ascenso socioeconómico.

Recordemos a Weber: “El Estado tiene el monopolio del ejercicio de la violencia legítima”. El Estado desaparecería si comparte ese monopolio con quienes ejercen la violencia ilegítima, como los narcotraficantes que operan acá y que, según el propio Presidente, ya han permeado las instituciones estatales para instrumentar actos delictivos destructores del tejido social.