Libre Y Soberana

Opinion - Libre y soberanaLibre Y Soberana

El 175 aniversario de la proclamación de la República, que los dominicanos festejan hoy con denodado orgullo y fervor patriótico, fue un difícil alumbramiento histórico que estuvo a punto de abortar a causa de la vacilación, la división y la traición, males con los que ha tenido que lidiar la todavía débil anatomía de la patria.

Mucho antes de la fundación de la sociedad secreta La Trinitaria, en 1838, ideada por Juan Pablo Duarte para impulsar el proyecto independentista, el movimiento separatista ya mostraba signos de erosión entre liberales y conservadores.

Los trinitarios mantuvieron siempre confianza y determinación de que en Santo Domingo podía erigirse una República, igual como se proclamó Haití en 1804, pero el liderazgo conservador procuró primero el protectorado de Francia (Bobadilla), luego el de España (Santana) y después el de Estados Unidos (Báez). Fue el trabucazo de Ramón Matías Mella ante la Puerta de la Misericordia, lo que disipó el agua fría de la vacilación con la cual se pretendía postergar en la memorable noche del 27 de febrero de 1844, proclamar la independencia y el nacimiento de la República.

La tea de la discordia no pudo ser sofocada por tan histórico acto de declaración de independencia porque la toxina de la traición ya se había anidado en el sector conservador antes del manifiesto de intención separatista del 16 de enero, cuya autoría se la atribuyó Tomás Bobadilla.

Aunque Pedro Santana emergió como líder militar de la guerra de Independencia que se prolongó por 12 años, fue ese caudillo conservador quien ordenó a su soldadesca cercar el recinto donde se votaría la Constitución fundacional de la República, obligando a los constituyentes a conferirle poderes dictatoriales.

A ese germen de traición se debe la expulsión o exilio de Duarte, su familia y de la mayoría de los trinitarios, así como el fusilamiento de Francisco del Rosario Sánchez, su hermana María y centenares de patriotas, por órdenes de Santana, quien, 17 años después de proclamada la República, negoció la anexión a España.

Al conmemorarse hoy el Día de la Independencia Nacional, se formulan votos para que nunca más la traición, división o vacilación pongan precio de venta o alquiler de la Patria de Duarte, Sánchez, Mella, Luperón y de todos los buenos y verdaderos dominicanos, porque República Dominicana ha de ser por siempre libre y soberana.