La parte más dura de la migración ilegal

La parte más dura de la migración ilegalLa parte más dura de la migración ilegal
Petra Saviñon
“Los gobiernos no deben permitir que sus ciudadanos anden por el mundo en penurias”.
Esa frase expresada por una dominicana frente al hallazgo de 16 haitianos que apiñados en un carro eran traficados a este lado, es un llamado de atención a revisar los controles migratorios de la isla, sí enterita.
Es un grito para tomar conciencia de la crueldad que encierra el tráfico ilegal las personas del que tantos obtienen provecho.
En muchos casos han sido comprobadas las denuncias de redes criminales  binacionales que mediante toda una bien armada logística traen a esos extranjeros al país.
Primero son contactados en su patria por un passeur o contacto y fijada una fecha y un punto de encuentro son cruzados y refugiados en viviendas de la frontera para luego de ahí partir a otros destinos donde ya tienen o buscarán empleo.
Igual ha sido denunciada una mafia que trae a mujeres y  niños a pedir en avenidas y calles  céntricas. A esas vías son llevados en vehículos que luego los recogen a una hora determinada.
Es una situación desgarradora y una prueba más que evidente de que la pobreza, la falta de políticas concretas y la carencia de escrúpulos son  malas solas y juntas causan daños a veces irreparables.
En esta ocasión, indocumentados fueron sacados del vehículo con vida, distinto al caso del furgón repleto de seres humanos en el que 60 murieron asfixiados, cuando el conductor, que luego se ahorcó en la cárcel, rehusó abrir la puerta por temor  a ser descubierto.