Grand Central, la estación más famosa de Nueva York

Grand Central, la estación más famosa de Nueva YorkGrand Central, la estación más famosa de Nueva York

Agencias

New Yoekr, NY.-La estación Grand Central, en Nueva York, es la preferida de las películas románticas de Hollywood, aunque atravesar su salón principal sin contratiempos ni tropezones tiene más tintes de filme de acción que de tono amoroso.

Con sus 75 vías y cerca de 50 andenes aparece como una de las más grandes del mundo y en ella confluyen diferentes rutas de trenes y líneas del metro que recorren la ciudad.

Si bien ahora es uno de los destinos más famosos y publicitados de Nueva York, estuvo varias veces en peligro de ser demolida y solo la salvó entrar en la lista de edificios históricos y de valor patrimonial.

La edificación, tal y como se mantiene en la actualidad, fue una obra promovida por el magnate de los ferrocarriles Cornelius Vanderbilt y se inauguró en 1913.

Su famoso salón central tiene inmensas escalinatas inspiradas en las de la Ã’pera de París y una imponente bóveda celeste que refleja las constelaciones al revés, a la manera de la época medieval. Aunque muchos dicen que, en realidad, esa disposición fue un error en los bocetos.

En el medio del vestíbulo -sobre la que tal vez sea la caseta de información más fotografiada de la historia- está el reloj de cuatro caras, famoso también por su exactitud, mientras el resto de los que se encuentran en Grand Central marcan la hora con un minuto de adelanto.

La luz de 10 gigantescas lámparas de araña, con 110 bombillas cada una, cae generosamente sobre las numerosas taquillas doradas y va iluminando el trayecto de unas 750 mil personas que pasan por el lugar diariamente.

Ese es el escenario de conflictos entre locales y turistas, unos apurados por tomar su tren y otros detenidos en medio del salón buscando la mejor foto.

Sobre la fachada principal, Hércules, Mercurio y Minerva rodean un inmenso reloj de cristal Tiffany, otro de los motivos obligados para el souvenir de imágenes.

Pero lo que casi nunca muestran las películas ni las postales son las personas sin hogar que esperan en la salida para pedir dinero y comida a los turistas.