Opinion – ¿Hacia dónde va el PRM? / Juan TH

Juan-TH-nueva¿Hacia dónde va el PRM?

Juan TH

He dicho en múltiples oportunidades que el Partido Revolucionario Moderno (PRM) tiene una oportunidad de oro para alcanzar el poder en las elecciones congresuales, municipales y presidenciales, pero parece que sus dirigentes no están convencidos, y siguen dando palos a ciegas, sin una estrategia que los guíe, sin un espíritu de cuerpo que los conduzca por un solo camino, unidos.

El PRM es como un ciego que sabe hacia dónde va, pero no lo encuentra, no tiene un perro inteligente, un amigo leal, una esposa o un hijo que lo lleve hasta su casa, y va dando tumbos, se detiene en cada esquina en espera de que alguien lo ayude a cruzar la calle. Llegará a su destino sin saber cuándo. Tal vez, cuando por fin llegue, no habrá nada que comer y todos se habrán ido.

Esa situación no tiene nada que ver con la división que se observa en los dos grupos que aspiran ganar la nominación presidencial y la mayoría de los candidatos a cargos de elección popular; al contrario, esa situación debió servir para vigorizar al partido, para empujarlo hacia adelante. Sucede que el individualismo, los intereses particulares de quienes quieren ser alcaldes, regidores, diputados, senadores, y hasta presidentes, no están apegados a una línea política común.

La unidad, resultado de una política partidaria, no es la base del accionar de sus militantes y dirigentes. El laborantismo cotidiano no los deja ver más allá de la curva de la esquina.

El país se derrumba ante la crisis económica que se avecina como una tormenta pronosticada por los organismos nacionales e internacionales, agudizada por la inseguridad ciudadana, la corrupción, la impunidad, la violencia, el costo de la vida, el desempleo, el déficit habitacional, la insalubridad y el aparato productivo desarticulado por los gobiernos del PLD, ya desgastados y desacreditados.

A todo ello sumémosles la crisis del partido que tiene once aspirantes a la nominación presidencial enfrentados, diez de Danilo Medina, que tendrá que decidir quién será que enfrentará a Leonel Fernández que aparece puntero en las encuestas.

El PLD, pese a todo, sigue siendo el partido a vencer. Los que ingenuamente consideran que no habrá acuerdo, que la división es segura, que sólo hay que esperar que llegue un ciclón batatero y cada quién coja su camino, están equivocados. Los intereses y el miedo a perder lo que se robaron los puede unir en un momento determinado.

El PLD sigue en el poder. No lo olviden. Controla los poderes del Estado incluyendo gran parte de las iglesias y la prensa, con sus pastores, sacerdotes y cientos de bocinas que soplan fuerte a favor del oficialismo; por eso traza la agenda nacional diaria poniendo y quitando temas en la prensa y las redes sociales, mientras silencia a los opositores.